
Un cuadro de Magritte.
En primer semestre tuvimos un ramo muy especial: "Imaginacion y Creatividad", en que hice cosas locas como la representacion de "Sueño", "Deshumanizacion", un diario muy deshumano y un par de cuentos, de los cuales les muestro uno nomas, porque el otro es muy re triste .
"El ladrido de los perros"
Una anciana que vivía con su gato en la única casa que ella había vivido alguna vez, un día salio a comprar el diario porque su físico y economía aún se lo permitían y encontró un perrito vagando afuera de su casa, lo quedó mirando, era tan pequeñito y bonito, pero en cuanto el perro la vió se puso a ladrarle, aún así luego de un rato la anciana salió a darle comida, pero lo dejó afuera, nunca le habían gustado mucho los perros. Por la tarde salió con su gata al veterinario y el perrito de nuevo ladró.
En la veterinaria el gato esperaba por su vacuna mientras muchos perros esperaban las suyas nerviosamente. El perro que estaba adentro con el veterinario comenzó a aullar, y aulló tanto que los perros que estaban esperando aullaron también. Luego de un rato el perro salió cojeando, era un Doberman, “tan valiente que parece” pensó la anciana. Cuando éste salió el poodle que estaba al lado de ella comenzó a tiritar y a ladrar, otros perros se le sumaron.
En la puerta de la veterinaria se asomó un amo desesperado jalando de su San Bernardo para que entrara a la sala, pero para su mala suerte sus intentos eran inútiles, lo que provocó la risa en los demás amos, y así el San Bernardo comenzó a ponerse más y más nervioso y comenzó a ladrar y se quedo afuera ladrando un buen rato, en esto los otros perros se sumaron a los ladridos. La señora se sintió muy conforme con su gato, ya que no era tan cobarde. Así, entre ladridos, entró a vacunar al gato y salió todo muy bien y se fueron muy tranquilamente.
Al salir de la veterinaria sintió un mareo y el suelo comenzó a movérsele de acá para allá, estos rápidos movimiento se prolongaron por unos 15 segundos, en los que ella se equilibró de una manera fantástica y poco creíble, ella creyó que fue por tener el gato en las manos que logró el equilibrio con su cuerpo o algo que tenia que ver con su cola. Luego de comprobar que habia salido ilesa del prolongado sismo y de escuchar unas carcajadas de dentro de la veterinaria se dirigió a su casa a abrirle cordialmente la puerta al perrito que encontró por la mañana.